Hoy me tocaba, esta mañana al ser puente en Castilla La-Mancha, me tocaba dar clases a mi china a las 12. He llevado a Nora a casa de los abuelos. Después de un madrugón y una mañana dura, porque la ciática lleva conmigo ya una semana y no puedo con el dolor, y mi inutilidad física me frustra...y no estoy a su altura. Hemos regañado un poco la rubia y yo.
He llegado puntual al restaurante chino que tienen sus padres. Mientras ella y yo estábamos haciendo ejercicios de lengua, los camareros y demás personas incluida su madre con su nuevo hermano y su hermana pequeña se han puesto a comer. Su hermana venía a enseñarle cosas, la desconcentraba (como siempre). A todo esto, yo pensaba en que su madre ni una vez ha tenido la deferencia de decirle a la de seis años que no la pique cuando estamos en clase. Y se desconcentra, decido que pasemos al cuento que tiene que escribir, que va a ser más divertido. Escribimos el inicio. Y pone cara de angustia al preguntarle como va a seguir la historia. Noto como le sube la bola por la garganta.
- Y, cariño ¿quieres que pasemos a otra cosa?
y niega con la cabeza. Primer puchero
- A ver, que yo te ayudo
Rompe a llorar
- ¿Qué pasa corazón?¿Te agobias?
Hermanitatocapelotas: Jaja, stas llorando (se come su helado mientras un mocarro verde alganza el helado raruno que se está comiendo)
- Y, mírame, no la hagas caso cielo. Si estás agobiada paramos.
Y: Da igual, si mañana tengo más.
- Ya sé que te cuesta, que están todos ahí fuera mientras tú haces deberes, eso es una lata. Pero si avanzamos todo lo que podamos, el resto del puente no tienes más cosas que hacer.
- Sí (llorando), todavía tengo que copiar cono.
- Ya hija, es que cuanto más crece uno tiene más responsabilidades, pero hay otras cosas buenas.
- ¿Cómo qué?
-----ahí me has pillado- Como...que te puedes poner tacones antes que tu hermana
- Ella ya lleva tacones
-¬¬?
-Pues, no sé, puedes quedarte levantada hasta más tarde.
- Pero mi hermana también. Y yo tengo que hacer sus cosas. No quiero ser la hermana mayor. Echo de menos a mi abuela.
A lágrima viva, se acerca su madre. Yo, en plan comprensiva: Es que se ha agobiado un poquito, con esto de ser la mayor y estar de "vacas" y con clase...
Shiau shelalahahhaausshishi...
Y llora más. Yo pienso que por qué cojones no abraza a su hija y la consuela. Mi cotilla interior sale y le pregunta ¿qué ha dicho tu madre? no coment.
Se le va pasando y seguimos haciendo el cuento, le propongo que la niña protagonista se vaya a casa de su abuela y haga las cosas que a ella le gustaría hacer. Pasa su padre con esa sonrisa bobina y le dice algo. Y se pone seria. Le comienzan a caer lagrimones tremendos.
- Cariño que pasa.
Y- Es que mi padre nos pega cuando lloramos
- ¬¬. Tranqui, que me quedo hasta que se te pase, ¿vale?
Ha pasado media hora desde la hora de salida. Ahí sigo con ella. Se le pasa. Me levanto. Me despido. Su madre y su hermana rodean la mesa. Su madre se despide y la mira como diciendo...la que te espera maja.
Salgo de allí. Mal rollo. Voy al pueblito donde viven mis suegros. Abre la rubia. Le doy la mano y vamos al sofá (no me puedo agachar). La cojo y la achucho. Hacemos las paces. Nos tiramos en la cama, le hago cosquillas y me la como a besos. Se queda dormida en mis brazos mientras le cuento lo que ha pasado a mi suegra. Te quiero rubia. La arropo. Como y me vuelvo a estudiar.
No entiendo nada, no entiendo que la gente entienda los cachetes como método correctivo, no entiendo querer mantener una relación con tu hijo basada en el miedo. No entiendo "la letra con sangre entra". No entiendo no achuchar a tus hijos hasta los 50 y más allá. No entiendo la falta de comunicación. No me gustan esos padres, como el de Matilda "porque yo lo digo, porque yo soy grande y tú pequeña, porque yo sé y tú no". Qué ganas de mi rubia después de eso. De escuchar su risa, sus "besitos de bebé", sus manos rechonchitas y sudadas alrededor de mi cuello, sus pies negros de quitarse los zapatos, su coleta arriba y otra abajo, sus marimandoneos, su todo. Qué ganas de respetarla y quererla y abrazarla y escucharla y entenderla y todo.
Tengo que pensar en las cosas buenas que tiene crecer para la semana que viene, pero me cuesta tanto. Y creo que "ser mamá", a Y no le vale. Ella ya cambia pañales y viste niños.
Los papás antes de dar un cachete deberían contar hasta 10 y en esos diez segundos pensar: ¿Es para desahogarme o le va a enseñar algo?
Besitos
Un besito especial para la mamá de la gordita más maja y peluda aunque me de miedo (risa idiota por comentario absurdo). Muak









